Periplo
Exposición pictórica
Rafael Ontiveros (Aper)
Museo de la isla de Cozumel
(English version)

"Estar acá es pensar diferente. Recuerdo el año pasado lo qué sentí por primera vez en mi vida lo que era estar rodeado de agua totalmente. Esto habla de seguir en la búsqueda de nuevos territorios para seguir inspirándome y trabajar obras que darán resultados diversos. Soy del semi desierto, no hay agua casi, me dije: quiero saber qué saldrá de esta experiencia. Otros colores, otros aromas, otras sensaciones." 
Rafael Ontiveros


Rafael Ontiveros (Aper)

La obra de Rafael Ontiveros, se define fundamentalmente como un "Periplo": un estado de transformación permanente donde la pintura no constituye un fin estético, sino un proceso ontológico de construcción del ser humano. Esta propuesta visual actual está profundamente marcada por un "choque sensorial" geográfico; el traslado del artista desde el semi desierto de Querétaro hacia el aislamiento hídrico de Cozumel introdujo nuevos colores, aromas y sensaciones en su paleta. Esta transición hacia una "tierra separada" del mapa centralista de México ha obligado al creador a pensar y producir desde una lógica distinta, alejada de los códigos habituales de su entorno natal.

Algunas obras del autor 
probablemente
 contienen Vacui y Energía 

Tal vez la ausencia de espacios vacíos genera
 una sensación de claustrofobia emocional. 
Las figuras híbridos entre animales, 
monstruos y humanos
 parecen amontonarse 
en busca de una salida


Desde una perspectiva técnica, su producción refleja una trayectoria de más de 25 años como grafitero, pintor y ceramista. Este bagaje se manifiesta en un uso enérgico de la línea negra que intenta contener explosiones de color estridente, estableciendo una negociación constante entre lo intuitivo y lo contenido. En sus composiciones, las figuras antropomorfas y los rostros desarticulados funcionan como espejos de la saturación y la angustia de la psique contemporánea. Particularmente, sus retratos individuales operan como un diario íntimo que captura la vulnerabilidad absoluta mediante trazos toscos y miradas asimétricas que confrontan directamente al espectador.

 Retratos realizados por Aper en el Cedral

están ejecutados con trazos de grafito,

carboncillo o técnica mixta,

que muestran una introspección cruda.


En lugar de buscar la semejanza, Rafael utiliza el rostro
 para cartografiar la angustia u otra emoción. La mirada es el punto focal: 
ojos asimétricos y penetrantes que confrontan 
directamente al espectador, cuestionando quién observa a quién.

Una carga metafísica sobre personajes 
que parecen sorprendidos por su propia existencia.

Hay una honestidad brutal en los trazos toscos. 
La repetición de líneas para crear sombras no solo da volumen, 
sino que sugiere una "piel" castigada por el tiempo o la experiencia. 
Este personaje lleva una pequeña casa sobre la cabeza 
es especialmente potente; es una metáfora sobre 
el peso de la domesticidad, la memoria o el refugio mental.  

Estas obras parecen fragmentos de un diario íntimo, 
capturando momentos de vulnerabilidad absoluta.

La narrativa de la obra también está impregnada de la historia personal del artista, cargando con la dualidad emocional de experiencias pasadas como el temor al silencio de una sala vacía en grandes urbes hasta la profunda gratitud por el eco y la "bonanza" recibida por parte del público cozumeleño. Bajo la rigurosa mirada museográfica de Sako, la exposición en el Museo de la Isla no se presenta como el cierre de un ciclo, sino como una pintura que sigue en el acto de devenir, carente de un punto de llegada fijo.

El uso de rojos, azules vibrantes y amarillos ácidos 
no busca la armonía decorativa, sino la provocación sensorial.
 La línea negra, rápida y nerviosa, actúa como un ancla 
que intenta contener una explosión de formas 
que parecen estar en constante metamorfosis.

Obra realizada in situ 

El universo de Ontiveros se percibe como un ecosistema integral donde la pintura dialoga fluidamente con el video, la cerámica y la gastronomía. Esta serie, consolidada durante su residencia en El Cedral, representa la victoria de la conexión humana sobre el aislamiento, posicionando a Rafael como un cartógrafo de la conciencia que utiliza el trazo y el color para habitar y descifrar el mundo.

En la noche inaugural el público disfruto de la propuesta de Rafael
















En el Cedral:


"Homenajeando al arte de mi querido amigo, 
un artista honesto y autentico 
Rafael Ontiveros (Aper)
Lucero Trejo

La obra de Rafael Ontiveros, se define
fundamentalmente como un "Periplo"


La entrevista que concedió Rafael Ontiveros en exclusiva a Art News Cozumel

- ¿Cómo llegó la idea de mostrar tu trabajo en el museo de la isla?
-Vine a la isla por primera vez el año pasado, me gustó. Es estar como en un México aparte, no solo por tener esta extensión de tierra separada de lo que consideramos mapa, sino también porque la comida y las palabras son completamente distintas de ese centralismo al que pertenezco y habito, justamente el centro del país y el bajío. Estar acá es pensar diferente. Recuerdo el año pasado lo qué sentí por primera vez en mi vida lo que era estar rodeado de agua totalmente. Esto habla de seguir en la búsqueda de nuevos territorios para seguir inspirándome y trabajar obras que darán resultados diversos. Soy del semi desierto, no hay agua casi, me dije: quiero saber qué saldrá de esta experiencia. Otros colores, otros aromas, otras sensaciones. Y así de la invitación de Christian Köhl, mi representante de este lado de México, me trajo para conocer El Cedral donde está la residencia artística de Benamil bajo la dirección de Cochu, que aceptó mi proyecto y fue que me dieron la oportunidad de conocer y estar  aquí en la isla. Hice la residencia de 16 días pintando en El Cedral donde se consumó una serie de 34 obras entre dibujos y pinturas, de las cuales tuve el honor de exponerlas en el Museo de la Isla de Cozumel.

.- ¿Podrías decirnos alguna anécdota o experiencia que tuviste durante el proceso de tu obra expuesta? -¿Algo que no hayas mencionado  antes públicamente?
No sabía si vendría gente, me puso nervioso porque dos veces me ha pasado que no han asistido personas a mis  exposiciones; una en la CDMX donde hay tanta gente y donde no te imaginas que estaría vacío. Solo un amigo de España vino, León un amigo madrileño. Y la segunda vez en Annecy Francia. Esa sensación de trabajar tanto para que nadie venga es incómoda y toca fibras sensibles. Los tres graffitis que hice sobre las tablas, que pinté en el museo me hicieron recordar esos momentos. Nadie me conoce aquí, no hay eco por decirlo así con mi trabajo artístico. Así que solo me dejé llevar y fui paso a paso hasta que me dieron la sorpresa los Cozumeleños de acompañarme y hacerme la expo más fácil.

- ¿ Cómo sentiste el recibimiento del público asistente en la noche inaugural, qué comentarios recibiste, etc.?
-Fue tremendo el recibimiento, me llevaron a un lugar idílico entre felicitaciones, abrazos, fotos, comentarios, sonrisas y su tiempo. Al recibir la constancia del museo, sentí que crucé la meta. Que este periplo se concretaba en la bonanza de la isla y sus habitantes. Estoy muy agradecido y me siento bendecido y orgulloso de haber este tipo de actividades culturales fuera de Querétaro natal y mi San Miguel de Allende que habito. Gracias por compartir conmigo en la inauguración.

- ¿Qué opinión tienes sobre el desempeño curatorial y museográfico de la museográfa Sako?
-Sako me enseñó mucho en tan poco tiempo. Hizo todo muy bien. Iluminación, ritmo; puso su ojo en todo. El resultado de la muestra fue un éxito por tan buen trabajo que hicieron todos en el museo, quiero agregar eso porque el equipo demostró ser capaz de dar resultados así tan precisos, solucionando los habituales problemas que les traemos los artistas con las obras. Así que muy contento de su trabajo.

-¿Cuáles son tus siguientes proyectos a realizar en el ámbito del arte?
-Regresando a San Miguel de Allende quiero retomar obras que dejé en proceso, creo que ya han respirado lo suficiente. Enfocarme en dos bienales a las cuales quiero aplicar (José Atanasio Monroy y la Quinta Bienal de Pintura al Óleo de Dafen China). Regresar a grabar con el maestro Manuel Guardado de Guadalajara y hacer una exposición colectiva con colegas tapatíos que ya tengo planeada para el siguiente año en Puerto Vallarta. Seguir con una propuesta culinaria que ya inicié en mi casa, presentando platillos de diferentes chefs en mis vajillas de @ceramikfantastik que hago en Tlalpujahua y sobre todo pintar, que como bien lo dije ayer en la inauguración, es el lenguaje que escogí para desarrollarme como ser humano; me sigo construyendo desde la pintura.

Journey
Picture Exhibition
Rafael Ontiveros (Aper)
Cozumel Island Museum

"Being here is thinking differently. I remember last year what I felt for the first time in my life: being completely surrounded by water. This speaks to my continued search for new territories to find inspiration and create works that will yield diverse results. I'm from the semi-desert; there's hardly any water. I told myself: I want to know what will come of this experience. Other colors, other aromas, other sensations."

Rafael Ontiveros

The work of Rafael Ontiveros is fundamentally defined as a "Journey": a state of permanent transformation where painting is not an aesthetic end in itself, but rather an ontological process of human construction. This current visual approach is deeply marked by a geographical "sensory shock"; the artist's move from the semi-desert of Querétaro to the water-isolated island of Cozumel introduced new colors, aromas, and sensations to his palette. This transition to a "land separate" from the centralist map of Mexico has compelled the artist to think and produce from a different logic, far removed from the usual codes of his native environment.

From a technical perspective, his work reflects over 25 years of experience as a graffiti artist, painter, and ceramicist. This background is manifested in an energetic use of black lines that attempt to contain bursts of vibrant color, establishing a constant negotiation between the intuitive and the restrained. In his compositions, anthropomorphic figures and disjointed faces function as mirrors of the saturation and anguish of the contemporary psyche. In particular, his individual portraits operate as an intimate diary that captures absolute vulnerability through rough strokes and asymmetrical gazes that directly confront the viewer.

The narrative of the work is also imbued with the artist's personal history, carrying the emotional duality of past experiences, from the fear of the silence of an empty room in large cities to the profound gratitude for the echo and the "bonanza" received from the Cozumel public. Under Sako's rigorous museographic eye, the exhibition at the Island Museum is not presented as the closing of a cycle, but as a painting that continues in the act of becoming, lacking a fixed point of arrival.

Ontiveros's universe is perceived as an integrated ecosystem where painting flows seamlessly with video, ceramics, and gastronomy. This series, consolidated during his residency in El Cedral, represents the victory of human connection over isolation, positioning Rafael as a cartographer of consciousness who uses line and color to inhabit and decipher the world.

Portraits by Aper in El Cedral
are executed with graphite, charcoal, or mixed media,
revealing a raw introspection.

Instead of seeking likeness, Rafael uses the face
to map anguish or other emotions. The gaze is the focal point:
asymmetrical and penetrating eyes that confront
the viewer directly, questioning who is observing whom.

A metaphysical weight hangs over figures
who seem surprised by their own existence.

There is a brutal honesty in the rough strokes.

The repetition of lines to create shadows not only gives volume,
but also suggests a "skin" weathered by time or experience.

This figure carrying a small house on his head
is especially powerful; it is a metaphor for
the weight of domesticity, memory, or mental refuge.

These works resemble fragments of an intimate diary,
capturing moments of absolute vulnerability. The use of vibrant reds, blues, and acidic yellows
doesn't seek decorative harmony, but rather sensory provocation.
The quick, edgy black line acts as an anchor
attempting to contain an explosion of forms
that seem to be in constant metamorphosis.

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